diumenge, 11 de novembre del 2012
TE ECHO DE MENOS:
A lo largo de la vida transcurren muchos acontecimientos, pero no todos te llegan de la misma forma; unos te importan más y otros menos, hay de buenos y de malos, de colores o blancos y negros. Lo importante es que debes saber quedarte con lo mejor y sobretodo aprender las lecciones que te da cada una de ellas. Ahora que me planteo mi vida y pienso todo lo que me ha pasado, me doy cuenta de que no todo lo que parece ser importante lo es, y que realmente de hechos chocantes hay muy pocos.
Hasta el momento el hecho que más me ha marcado ha sido la muerte de mi abuela.
Cuando ella falleció, yo tan solo tenía seis años, no entendía muy bien lo que había pasado y me preguntaba dónde estaba y cuándo volvería, pero la única respuesta que obtuve fue: “La abuela se ha puesto muy mala y no volverá nunca jamás...”
Yo no comprendía por qué no la volvería a ver, solamente tenía ganas de verla y volverla a abrazar y sentir su dulce aroma.
La echo tanto de menos, aún guardo algunos recuerdos; aquellas tardes en las que nos quedábamos solas en casa, jugábamos a cartas, siempre me dejaba ganar el as de copas, era mi carta favorita. También jugábamos al "pinny pon", eran mis dos juegos preferidos. También tengo en mente los días que estaba enferma y ella siempre estaba allí, cuidándome; un día ella se quedó dormida en el sofá y la miré, le puse la manta con la que me cubría siempre para que no cogiera frío. También íbamos al parque, me encantaba. No tengo muchos recuerdos de mi abuela, ya que era muy pequeña, pero sé perfectamente que nunca la olvidaré. Un día me contó que debía aprovechar el tiempo, que todo pasa muy deprisa, y que lo bueno es breve. En ese momento no comprendí porqué me decía eso, ahora sí. Cada vez me doy más cuenta de que la vida pasa rápido, que a penas la ves pasar y las personas, hasta las más queridas, se van.
Siempre he visto la muerte muy lejos de mí, pero no, realmente no es así. No me creí que podía pasar hasta que transcurrió. Llega cuando menos te lo esperas, y siempre se lleba a las mejores personas. A veces pienso lo mucho que me gustaría que mi abuela estuviera aquí, conmigo, apoyándome en los estudios, el amor, las amistades... la vida, en general, que me diera sus sabios consejos, que me diera su cálido cariño y sobre todo, tenerla a mi lado eternamente.
La extraño, mucho, muchísimo, pero sé que de alguna manera ella sigue aquí, junto a mí. Porque creo que, seguimos vivos mientras alguien nos recuerda.
Te quiero abuela.
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